Era un domingo de marzo de 1995. Muy temprano, un pueblo entero subía a un autobús, dentro del habitáculo las edades se mezclaban desde los 70 a los 7 años, las generaciones se mezclaban entre el sueños de los niños y la ira de los mayores. La temperatura no debía pasar de los 20 ºC. Las camisetas eran grises con un logo amarillo en el centro. Un pueblo entero caminaba al encuentro de toda una región. El Valle de los Pedroches se unía para protestar contra la instalación de un cementerio nuclear.
El autobús llegó antes de lo previsto, y miles de personas mostraban su indignación bajo pancartas y con la voz como única arma. La muchedumbre no ocultaba su disconformidad ante lo que estaba pasando. El mensaje era claro y sólo había que hacerlo retumbar en los oídos de toda España. “No al cementerio nuclear”.
La manifestación transcurría con relativa calma uniendo la indignación de diecisiete municipios, y haciendo una masa consciente de lo que reivindicaba. Todos llegaron a una gran plaza. Desde un balcón una voz decía los males que aquel cementerio traería a la comarca. “Nos quieren dejar sin casa y quieren acabar con nuestra tierra. No queremos un cementerio nuclear”, bramaban los altavoces. La muchedumbre, muy agitada, hacía surgir un sentimiento de pertenencia a una tierra que los de mi generación nunca antes habíamos conocido. Aquellos corazones gritaban juntos y se encogían ante la posibilidad de perder sus casas.
Todavía hoy, casi quince años después de aquel domingo del 95, se me encoje el corazón cuando leo los carteles de “fin de la zona radioactiva” en una de las entradas de mi pueblo. Todavía surgen ante mí los antiguos fantasmas que un día amenazaron con quitarme mis raíces y devastar mi pasado. No puedo mirar hacia otro lado cuando se habla de personas que apoyan la energía nuclear en Ascó o en Yebra, no puedo mirar hacia otro lado después de Chernóbil o Hiroshima. Ante todos los que defienden la implantación de esos cementerios yo me acuerdo de mi abuelo, de mi madre, de mi padre, de todos los que allí juntos gritaban contra la energía nuclear.
¿Quieren instalar cementerios nucleares? Les espero con mi pancarta y mi camiseta gris con el logo antinuclear en amarillo. Les espero con el eslogan “No nuclear”.

Yo también estoy en contra, pero no soy ningún experto y ellos seguro que encontrarían argumentos válidos para defender el sistema. En la energía nuclear puede que haya futuro, pero no quiero que nuestro país sea uno de sus impulsores.
ResponderEliminarYo no soy tan contrario a la energía nuclear, creo que es la mejor alternativa. El único problema que le veo, por el momento, es la gestión de los residuos.
ResponderEliminarÉchale un vistazo a este artículo:
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Francia/le/gusta/nuclear/elpepusoc/20090815elpepusoc_1/Tes
Lo fácil y rápido es la energía nuclear, pero los reactores son bombas y tienen un riego vital para el país. Prefiero apostar por otro tipo de soluciones más "verdes".
ResponderEliminarEs factible. quizás no. Pero yo prefiero intentarlo.
PD: Buena recomendación, me ha gustado el artículo. Pero me remito a mi penúltimo párrafo del artículo, mi posición es también cuestión de historia personal.
Ya, pero, ¿las hay más verdes? Los eólicos tienen impacto ambiental, "asesinan" aves y se ha montado todo un negocio especulativo del suelo a su alrededor. ¿La solar? Igual que los molinos pero no "matan" pájaros. ¿Las hidroeléctricas? No creo que cambiar el curso de un río hasta destrozarlo sea muy verde...
ResponderEliminarSí, una central es una bomba, pero también es cierto que se trabaja con una seguridad y una profesionalidad enormes. Confiemos en la ciencia.
Yo confío, peor vagos hay en todos lados jaja, fuera de broma. No puedo aceptarlas Monchono sabes el impacto que crea saber que de buenas a primeras hay proyectado un cementerio en el lugar donde has jugado de pequeño.
ResponderEliminarYa lo he dicho, por historia personal no puedo aceptar este tipo de cementerios, hay otras formas de tratar esos resíduos. No sé, las energías "verdes" (lo entrecomillo porque tengo matizaciones como las que apuntas)podrían ser una solución bien llevadas a cabo.