El artículo de L’Osservatore Romano, el diario del Vaticano, sólo es la última voz que se suma a todos los que decimos que Italia es un país racista y que desde la última elección de Berlusconi y la entrada de la Lega del Nord en puestos de relevancia porque sus votos fueron los que le dieron la victoria a “il cavalieri” mediante el pacto de “La Lega” y de PDL.
El Vaticano se ha pronunciado después de que Italia viva la última escena grotesca, la persecución en la manifestación de Rosarno (Calabria). Donde se reivindicaba que los inmigrantes están abandonados por el Estado y criminalizados por los medios de comunicación. Muchas voces se ha apresurado a cargar contra la ‘Ndgrangheta, la mafia local, pero lo cierto es que se cargue contra quien se cargue el sentimiento racista es algo arraigado en la sociedad italiana.
Benedicto XVI dijo durante el Angelus del pasado domingo que el inmigrante es "un ser humano que debe respetarse". Estas palabras del Papa parecen que llegan en buen momento, pero que no son muy compartidas visto los ejemplos que abundan en la sociedad italiana.
El pasado fin de semana saltó de nuevo la polémica dentro del fútbol cuando Mario Balotelli, la joya negra del fútbol italiano, dijo que el público de Varona le daba asco, un incidente que se arreglo con siete mil euros de multa para el jugador e impunidad absoluta para todos aquellos que durante dos años le llevan gritando en todos los campos de Italia que un negro no es italiano y que le abuchean por ser internacional en categorías inferiores con Italia.
El mismo Gobierno que enorgullece al decir que suspenderá el fútbol si no acaba el racismo aprueba la Ley de Inmigración que reconoce mediante normas específicas el delito de inmigración clandestina. La misma administración que hace un "pasaporte" para todos aquellos que sean rumanos gitanos y que los cataloga como tal. Medidas aprobadas por los italianos pese a que creen problemas a cuatro millones de extranjeros. Este gobierno que condena el racismo el fútbol es el mismo que saca unas patrullas de neofascistas a las calles para patrullar.
La situación de Italia ha llegado a tal extremo que la ONU ha mandado a dos expertos para que insten al Gobierno a tomar “todas las medidas necesarias para combatir las crecientes actitudes xenófobas contra los trabajadores inmigrantes”.
La intermediación de la ONU, los gritos en el fútbol, las persecuciones de Roserno o las declaraciones del Papa sólo son una muestra de una sociedad que vive bajo la mentira de unos medios controlados por el Estado y, en muchos lugares, coaccionados por las distintas mafias. El racismo es un problema grave de la sociedad italiana, pero pese a todo, no es el peor de los problemas del país.
No existe un país en el mundo que no sea racista. El problema es que el racismo importa en la medida en que afecta personalmente
ResponderEliminarY lo peor es que mucha gente piensa que aquí deberíamos actuar igual.
ResponderEliminarEl problema es que el racismo en este país está institucionalizado.
ResponderEliminarNo creo q esté institucionalizado todavía, pero se puede conseguir, Vic es un ejemplo. De hecho, una persona sin una documentación en regla puede llevar a sus hijos al colegio, pedir becas de libros y comedor con su número de pasaporte, ir al médico y conseguir una tarjeta sanitaria para los menores de edad. Aquí desde la muerte de Lucrecia Pérez Matos en el 1992 se ha avanzado mucho, a pesar del discurso de Rajoy en la pasada campaña electoral.
ResponderEliminarLo de Vic es otra historia, pero no deja de ser una muestra de racismo casi institucional
ResponderEliminarLo de Italia es muy preocupante en varios sentidos. Es interesante lo que comentas del jugador de fútbol, no lo sabía.
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