lunes, 18 de enero de 2010

Hiroshima, el resplandor que cambió la historia

La vida es imprevisible y puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos. Lo que ahora es bello puede ser un infierno dentro de cinco segundos. Los que hoy son personas entregadas a ser buenos padres, buenos maridos y buenos ciudadanos, en cinco segundos, pasan  a ser algo que ni ellos mismos conocían.

El 6 de agosto de 1945, a las 8:15 de la mañana, la primera bomba atómica de la historia mató a más de 100.000 personas, hirió de gravedad a otras 100.000 y fue el origen de innumerables enfermedades. Hiroshima quedó completamente arrasada, hubo hambre y muchas familias lo perdieron todo.

John Hersey, premio Pulitzer en 1945 por “Una campana para Adano”, llegó un mes después a la ciudad para hacer un reportaje que “The New Yorker” publicaría un año más tarde. El autor, uno de los mejores reporteros del siglo XX, relata a través de seis personajes – dos médicos, un reverendo protestante, un jesuita, una joven huérfana y una ama de casa, madre de tres niños – la vida de una ciudad devastada. Hersey viajó a Hiroshima para mezclarse con la gente, para ser uno más de los miles de afectados y contar, a través de los ojos y la voz de todos los “hibakushas” – afectados por la bomba-, lo que esta ciudad japonesa vivió tras la explosión.

Hersey muestra los momentos previos al destello que cambió la conciencia de todo el mundo. Nos narra un resplandor y mediante el relato de los supervivientes nos muestra el caos. Hiroshima pasó de ser una ciudad que se preparaba para prevenir bombardeos a un infierno que llegó alcanzar los 6000 oC. En el averno que describe John Hersey no hay demonios, ni gente notable, ni tampoco palacios como en el de Dante. En Hiroshima sólo hubo un resplandor sordo y destrucción. Los incendios surgieron de la nada y la gente era desplazada por los aires. El bombardeo de Hiroshima no fue tampoco como los de Londres durante la Segunda Guerra Mundial, con sirenas y estallidos atronadores, porque según los supervivientes: “casi nadie recuerda haber escuchado algún sonido de la explosión. Sólo un resplandor”.

En 1985, retomó la misma historia para un apunte final que fue incluido en las siguientes ediciones del libro. El último capítulo nos muestra la vida de esos supervivientes que el periodista se encontró, y a partir de cuyos relatos pudo reconstruir los instantes más inmediatos a la caída de la bomba. En unas páginas finales conmovedoras y elocuentes Hersey muestra lo que fueron los efectos de la bomba a largo plazo y cómo lo experimentado en aquellos días postexplosión hizo a las personas cambiar su forma de ver, sentir y vivir las cosas.

A pesar de tratar un tema muy espinoso, que puede herir ciertas sensibilidades y en el que se puede caer en el cinismo el autor consigue salir indemne de la lidia con una historia que marca un punto de inflexión en el mundo.

Una obra maestra
El lector se involucra en la historia desde el principio, conoce a fondo un pasaje de la historia que nunca debemos olvidar y, lo más importante, sabe qué se siente al perderlo todo, al sentir que ya no queda nada por lo que luchar, o lo que es peor aún, que ya no vale la pena luchar porque cualquier lucha es inútil. A través del texto se descubre que, incluso, cuando la lucha es imposible vale la pena no desfallecer porque se haga lo que se haga las personas siempre podemos ser necesarias.

Estamos ante un texto que debería ser obligatorio en las facultades de periodismo, de lectura exigida para todo aquel que se quiera dedicar a la información. La forma en que John Hersey cuenta la historia de Hiroshima es un ejemplo para todos los que quieran contar historias. El reportaje retrata las características del momento y presenta a los lectores un acontecimiento que inauguró una época y cambió la sociedad, con seriedad, imparcialidad y con gran rigor histórico. Podemos decir que estamos ante un manual de buen periodismo, un libro que marca las directrices a seguir para mantenerse alejado del sensacionalismo que abunda en la prensa desde la segunda mitad del siglo XX.

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