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jueves, 28 de enero de 2010

Obama en el Discurso del Estado de la Unión


En este gráfico podemos ver las palabras que más ha repetido Obama en su discurso sobre el Estado de la Unión. El gráfico nos destaca las palabras que más se ha dicho en el discurso y no enseña la línea que va a seguir Obama en su política.

Nuevo guiño a la clase media americana destacando la empresa, el trabajo y los ciudadanos. La economía y el lema que le llevó a la presidencia: "sí, podemos" (Yes, we can), han marcado el discurso del presidente norteamericano.


lunes, 18 de enero de 2010

Hiroshima, el resplandor que cambió la historia

La vida es imprevisible y puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos. Lo que ahora es bello puede ser un infierno dentro de cinco segundos. Los que hoy son personas entregadas a ser buenos padres, buenos maridos y buenos ciudadanos, en cinco segundos, pasan  a ser algo que ni ellos mismos conocían.

El 6 de agosto de 1945, a las 8:15 de la mañana, la primera bomba atómica de la historia mató a más de 100.000 personas, hirió de gravedad a otras 100.000 y fue el origen de innumerables enfermedades. Hiroshima quedó completamente arrasada, hubo hambre y muchas familias lo perdieron todo.

John Hersey, premio Pulitzer en 1945 por “Una campana para Adano”, llegó un mes después a la ciudad para hacer un reportaje que “The New Yorker” publicaría un año más tarde. El autor, uno de los mejores reporteros del siglo XX, relata a través de seis personajes – dos médicos, un reverendo protestante, un jesuita, una joven huérfana y una ama de casa, madre de tres niños – la vida de una ciudad devastada. Hersey viajó a Hiroshima para mezclarse con la gente, para ser uno más de los miles de afectados y contar, a través de los ojos y la voz de todos los “hibakushas” – afectados por la bomba-, lo que esta ciudad japonesa vivió tras la explosión.

Hersey muestra los momentos previos al destello que cambió la conciencia de todo el mundo. Nos narra un resplandor y mediante el relato de los supervivientes nos muestra el caos. Hiroshima pasó de ser una ciudad que se preparaba para prevenir bombardeos a un infierno que llegó alcanzar los 6000 oC. En el averno que describe John Hersey no hay demonios, ni gente notable, ni tampoco palacios como en el de Dante. En Hiroshima sólo hubo un resplandor sordo y destrucción. Los incendios surgieron de la nada y la gente era desplazada por los aires. El bombardeo de Hiroshima no fue tampoco como los de Londres durante la Segunda Guerra Mundial, con sirenas y estallidos atronadores, porque según los supervivientes: “casi nadie recuerda haber escuchado algún sonido de la explosión. Sólo un resplandor”.

En 1985, retomó la misma historia para un apunte final que fue incluido en las siguientes ediciones del libro. El último capítulo nos muestra la vida de esos supervivientes que el periodista se encontró, y a partir de cuyos relatos pudo reconstruir los instantes más inmediatos a la caída de la bomba. En unas páginas finales conmovedoras y elocuentes Hersey muestra lo que fueron los efectos de la bomba a largo plazo y cómo lo experimentado en aquellos días postexplosión hizo a las personas cambiar su forma de ver, sentir y vivir las cosas.

A pesar de tratar un tema muy espinoso, que puede herir ciertas sensibilidades y en el que se puede caer en el cinismo el autor consigue salir indemne de la lidia con una historia que marca un punto de inflexión en el mundo.

Una obra maestra
El lector se involucra en la historia desde el principio, conoce a fondo un pasaje de la historia que nunca debemos olvidar y, lo más importante, sabe qué se siente al perderlo todo, al sentir que ya no queda nada por lo que luchar, o lo que es peor aún, que ya no vale la pena luchar porque cualquier lucha es inútil. A través del texto se descubre que, incluso, cuando la lucha es imposible vale la pena no desfallecer porque se haga lo que se haga las personas siempre podemos ser necesarias.

Estamos ante un texto que debería ser obligatorio en las facultades de periodismo, de lectura exigida para todo aquel que se quiera dedicar a la información. La forma en que John Hersey cuenta la historia de Hiroshima es un ejemplo para todos los que quieran contar historias. El reportaje retrata las características del momento y presenta a los lectores un acontecimiento que inauguró una época y cambió la sociedad, con seriedad, imparcialidad y con gran rigor histórico. Podemos decir que estamos ante un manual de buen periodismo, un libro que marca las directrices a seguir para mantenerse alejado del sensacionalismo que abunda en la prensa desde la segunda mitad del siglo XX.

sábado, 2 de enero de 2010

¿Por qué Obama quiere cerrar Guantánamo?


Este video esgrime las razones por las que Barack Obama quiere cerrar Guantánamo. Obama ha comprado una prisión de máxima seguridad en Illinois para trasladar a los presos. Llevar a los "habitantes" de Guantánamo a suelo estadounidense conllevará reformas importantes en la situación de estos prisioneros.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Hiroshima, el infierno en la tierra


Os dejo este video para que reflexioneis. Tras leer Hiroshima de John Hersey, estoy preparando unos trabajos sobre el libro que serán publicados en este blog. Hasta entonces os dejo este anticipo de lo que fue la ciudad después de la Bomba nuclear.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Somos la explicación económica del mundo

China controla la economía de Estados Unidos. El gigante asiático controla la deuda estadounidense  porque ha comprado el déficit económico de los americanos.  China tiene ya más de 492.600 millones en bonos del estado y con eso hace que la mayor potencia mundial se pliegue a sus intereses. Los chinos controlan la mayor economía del mundo gracias a algo que se puede explicar de forma sencilla, porque a todos nos ha pasado alguna vez.

Llegan las navidades y las rebajas. Con frecuencia todos vamos a los grandes centros comerciales tipo El Corte Inglés y comenzamos a comprar juguetes, ropa en las rebajas, alimentos para las cenas de estas fechas y etc. Compramos y compramos hasta que excedemos nuestro  límite. Gastamos más de lo que tenemos.

EEUU era una potencia con superávit, pero las campañas militares de Irak y Afganistán lo endeudaron y limaron su bonanza económica. Ahora USA es una nación con déficit y sustentada en una economía de especulación que se basa en la bolsa, el 40% de su economía se basa en el juego de Wall Street.  Estados Unidos gasta y gasta en importaciones, en pagos de rentas a países extranjeros… Pero no genera los suficientes beneficios para subsanar todos sus gastos. Tiene, por tanto, lo que en economía se llama necesidad financiera, es decir, necesita que otros le den dinero para sufragar los gastos que genera el estado porque ellos no pueden hacerlo.

Cuando gastamos más de lo que poseemos todos tenemos necesidad financiera. Cuando aparece esta necesidad recurrimos a financiaciones, prestamos… Pedimos el dinero prestado para poder hacer frente al gasto que tenemos. Pedimos ese dinero a los que tienen capacidad financiera, es decir, aquellos que generan más de lo que gastan y tienen dinero para prestar. Pero ese dinero no es gratis. Ese dinero viene acompañado de intereses que nos hacen pagar más de lo que hemos obtenido, y además, firmamos unos papeles que reconocen que debemos ese dinero. Firmamos pagarés. Si lo que somos es una gran empresa y necesitamos dinero solemos sacar acciones a bolsa para que la gente nos compre parte de nuestro negocio y así obtener el dinero que nos hace falta.

Estados Unidos es una gran empresa que tiene una deuda importante contraída por el gran número de recursos que necesita para subsistir. Los americanos han tomado la decisión que tomaría toda gran empresa, sacan sus acciones a bolsa para que se vendan al mejor postor. China es ese mejor postor que compra los bonos de estado, unos papelitos que les hacen acreedores de una parte económica de EEUU.  El gigante asiático puede comerciar con la deuda americana, ya que es suya porque la ha comprado. EEUU ha recibido el dinero que necesita para subsanar sus gastos, pero ha perdido control sobre su economía. Esta parte del control ha pasado a manos de los chinos. China tiene capacidad financiera y gasta ese dinero en préstamos y compra de bonos del estado a países con necesidad financiera. Este hecho hace que China controle las economías como si fuese un gran banco.

Cuando contraemos una deuda la única solución es pagarla, y si puede ser, sin endeudarnos más de lo que ya estamos. Cuando abrimos una deuda estamos obligados a avalar esa deuda con algo que nos van a quitar si no la pagamos. El miedo a perder eso nos hace pedir préstamos para tapar los que ya tenemos. Las empresas también deben pagar sus deudas y en el caso de las acciones si quieren recuperar lo que sacaron a bolsa deben comprarlo al precio que se estipule.

Al igual que todos nosotros cuando nos endeudamos, Estado Unidos también tiene que pagar sus deudas o comprar sus bonos.  Si EEUU quiere recuperar la parte de su economía que pertenece a China deberá, en primer lugar, pasar de tener déficit a superávit, es decir, de tener necesidad financiera a capacidad financiera. Cuando tenga recursos para comprar los bonos del estado que posee China deberá negociar el precio para que la compra no le suponga un nuevo endeudamiento.

¿Por qué nos endeudamos? ¿Por qué gastamos más de lo que tenemos? Estas son las preguntas del millón. Cuando consigamos responder porque nosotros, gente de a pie, contraemos deudas e hipotecamos nuestro futuro, quizá logremos arrojar un rayo de luz sobre el caso Americano. Luego con el tiempo, quizá también, arrojemos un rayo de luz sobre otros muchos casos, por ejemplo, el español. Cuando logremos averiguar por qué actuamos como actuamos nosotros, personas normales, podremos empezar a definir por qué los estados se controlan unos a otros y por qué hay potencias y tercer mundo. Cuando sepamos que hacemos, sabremos por qué se hacen las cosas que se hacen en Irak, Afganistán, la ONU, el Congo, Wall Street o Pekín. Quizá nosotros seamos la explicación y sólo tengamos que mirarnos el ombligo.


viernes, 11 de diciembre de 2009

La guerra es justa y necesaria

Obama recoge el Premio Nobel de la Paz con dos grandes conflictos abiertos. Dos frentes que son heredados de la administración Busch: Irak y Afganistán. Dos guerras que deben ser justas.

Para Obama no valen todas las ofensivas porque sólo se debe librar una guerra cuando esta sea justa. El concepto de “Guerra Justa” ya lo acuñó la pasada administración, pero es Obama el que le da forma cuando asegura que es justa sólo si “es el último recurso o en defensa propia, las fuerzas utilizadas deben ser proporcionales y siempre que sea posible, los civiles son excluidos de la violencia”. ¿Era la última opción la guerra en Irak? ¿Y  en Afganistán? ¿Luchan en igualdad los occidentales y los insurgentes? ¿No mueren civiles ni en Afganistán ni en Irak?

Obama en un discurso tan solemne como contundente y eficaz aseguró: “ninguna negociación puede convencer a los líderes de Al Qaeda para que entreguen sus armas". Durante su discurso de agradecimiento el presidente de los Estados Unidos explicó: “la fuerza a veces es necesaria, no es cinismo sino admitir la historia y las imperfecciones del hombre, y los límites de la razón".

En la guerra no vale todo con tal de vencer, sino que la victoria tiene que venir precedida de buenos usos. Barack Obama ha declarado que existen una serie de “pautas para combatir” y que por eso ha prohibido la tortura y ha ordenado el cierre de Guantánamo. “Estamos perdidos cuando no respetamos los ideales por los que decimos que luchamos", explicó el premiado.

Tras esta arenga y un aplauso cerrado, que hacía ver que Obama había triunfado y que su mensaje había calado, llegó la hora de poner nombre y apellido a las nuevas amenazas para la paz y pedir la ayuda de todos para combatirlos: "no permitamos que naciones como Irán y Corea del Norte jueguen con el sistema, aquellos que buscan la paz no pueden permanecer sin hacer nada mientras los países se arman para una guerra nuclear". Estados Unidos ve cercana la posibilidad de un conflicto nuclear y empieza a cundir la sicosis. Tanto iraníes como norcoreanos tienen ya la posibilidad de hacer la bomba nuclear y eso no gusta a las grandes potencias.

Lo que asombra no es que estos países puedan iniciar una guerra  nuclear, de donde sólo sobrevivan las cucarachas, sino que Barack Obama, un Nobel de la Paz, nos diga que esa guerra nuclear también será una guerra justa.

Será justa porque será en defensa propia, para defenderse de las agresiones comerciales o los embargos, será justa porque los armamentos serán proporcionales ya que todos lanzarán los mismos misiles para matar a los mismos, a los inocentes, y será también justa porque los civiles no sufrirán, un bombazo de esos te hace dejar de sufrir. Dejaremos de existir en una guerra que será justa y necesaria.


miércoles, 18 de noviembre de 2009

Un nuevo teléfono rojo


Barack Obama y Hu Jintao se reunieron en Pekín para no concretar nada. La reunión entre las dos principales potencias mundiales no consiguió los resultados que toda la comunidad internacional deseaba.

La visita venía precedida, según The New Yorker, por una crítica de la comunidad financiera china hacia la Reserva Federal de los Estados Unidos donde se decía que la especulación de EEUU podría causar un desastre en la economía global. Unas manifestaciones que hacían prever lo complicado que iba a ser para Obama cerrar nada concreto con el régimen Chino.

Llegó el presidente de Estados Unidos a Shanghai, capital financiera china, y ya se empezaba a ver que todo estaba planificado para que Obama no desarrollara su encanto personal. La cercanía con la que Mr. President quiere que se identifique su trato con la gente no pudo ser posible en una reunión con 300 jóvenes llena de preguntas "guiadas" donde la estrella fue un comentario en el que Obama defendía la "libertad de prensa". Shanghai dio paso a Pekín donde tras la cumbre Obama y Hu Jintao leyeron sus declaraciones, sin que los 200 periodistas allí presentes pudieran preguntar nada al respecto.

Obama pidió que China volviera al diálogo con el Dalai Lama ante la mirada del presidente chino, pero abogó por “una sola China” donde se integrarían Taiwán y el Tíbet, así ambos mandatarios sin sellar nada preciso salvaban el trámite.

China no puede perder el apoyo petrolero de Irán por lo que el acuerdo en materia nuclear ya venía viciado de antemano. No sólo no hubo acuerdo sino que ambos presidentes enfrentaron sus repuestas, ya que cuando Hu Jintao instaba a una salida diplomática con Teherán Obama remarcaba: “si no hay transparencia habrá consecuencias”. Sólo coincidieron con Corea del Norte a la que se instó a volver a las conversaciones a seis bandas con Pekín o a conversaciones directas con Estados Unidos.

Las medidas sobre calentamiento global que apoyarán en Copenhague el próximo mes las dos potencias tampoco convencen a nadie, ya que según comunicaron “el objetivo allí no es un compromiso parcial o una declaración política, sino un acuerdo completo que cubra todos los aspectos de la negociación y tenga efecto inmediato”. Unas palabras muy bonitas que no tendrán consecuencias por la falta de consenso en el Foro de Cooperación Económica Asia – Pacífico. Esta falta de consenso hará inviable cualquier “acuerdo completo” en la cumbre danesa.

Obama, por tanto, fue a China e instaló un nuevo teléfono rojo en Pekín como el que hubiera durante la Guerra Fría en Moscú y reforzó la dualidad en el poder de influencia mundial. Obama reconoce que China le hace sombra y declara que no cree que el éxito de uno "deba producirse a costa del otro".

La de Obama fue una visita para tender un puente y no para solucionar cosas. Al final, volvió a la Casa Blanca tras ver la Ciudad Prohibida y dejar la sensación en la opinión pública internacional de que la cumbre con China ha fracasado.