miércoles, 18 de noviembre de 2009

Un nuevo teléfono rojo


Barack Obama y Hu Jintao se reunieron en Pekín para no concretar nada. La reunión entre las dos principales potencias mundiales no consiguió los resultados que toda la comunidad internacional deseaba.

La visita venía precedida, según The New Yorker, por una crítica de la comunidad financiera china hacia la Reserva Federal de los Estados Unidos donde se decía que la especulación de EEUU podría causar un desastre en la economía global. Unas manifestaciones que hacían prever lo complicado que iba a ser para Obama cerrar nada concreto con el régimen Chino.

Llegó el presidente de Estados Unidos a Shanghai, capital financiera china, y ya se empezaba a ver que todo estaba planificado para que Obama no desarrollara su encanto personal. La cercanía con la que Mr. President quiere que se identifique su trato con la gente no pudo ser posible en una reunión con 300 jóvenes llena de preguntas "guiadas" donde la estrella fue un comentario en el que Obama defendía la "libertad de prensa". Shanghai dio paso a Pekín donde tras la cumbre Obama y Hu Jintao leyeron sus declaraciones, sin que los 200 periodistas allí presentes pudieran preguntar nada al respecto.

Obama pidió que China volviera al diálogo con el Dalai Lama ante la mirada del presidente chino, pero abogó por “una sola China” donde se integrarían Taiwán y el Tíbet, así ambos mandatarios sin sellar nada preciso salvaban el trámite.

China no puede perder el apoyo petrolero de Irán por lo que el acuerdo en materia nuclear ya venía viciado de antemano. No sólo no hubo acuerdo sino que ambos presidentes enfrentaron sus repuestas, ya que cuando Hu Jintao instaba a una salida diplomática con Teherán Obama remarcaba: “si no hay transparencia habrá consecuencias”. Sólo coincidieron con Corea del Norte a la que se instó a volver a las conversaciones a seis bandas con Pekín o a conversaciones directas con Estados Unidos.

Las medidas sobre calentamiento global que apoyarán en Copenhague el próximo mes las dos potencias tampoco convencen a nadie, ya que según comunicaron “el objetivo allí no es un compromiso parcial o una declaración política, sino un acuerdo completo que cubra todos los aspectos de la negociación y tenga efecto inmediato”. Unas palabras muy bonitas que no tendrán consecuencias por la falta de consenso en el Foro de Cooperación Económica Asia – Pacífico. Esta falta de consenso hará inviable cualquier “acuerdo completo” en la cumbre danesa.

Obama, por tanto, fue a China e instaló un nuevo teléfono rojo en Pekín como el que hubiera durante la Guerra Fría en Moscú y reforzó la dualidad en el poder de influencia mundial. Obama reconoce que China le hace sombra y declara que no cree que el éxito de uno "deba producirse a costa del otro".

La de Obama fue una visita para tender un puente y no para solucionar cosas. Al final, volvió a la Casa Blanca tras ver la Ciudad Prohibida y dejar la sensación en la opinión pública internacional de que la cumbre con China ha fracasado.

3 comentarios:

  1. Una visita muy, muy dedida, ¿no? Creo que hasta para Obama es muy difícil convencer a China.

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  2. China sabe que es el futuro y por eso es tan difícil tratar con ellos.

    A Estados Unidos le viene bien una bicefalia mundial porque es la única manera de sobrevivir como superpotencia. Si no es así sólo prevalecería China.

    La cuestión es cómo vender a China que EEUU es necesario como potencia hegemónica. Es vender humo a los chinos y es envaucar a China en una irrealida para que comparta un pastel que sólo pude ser suyo en un futuro. Será importante el papel de los aliados (Irán) y de Brasil, La tercera gran potencia.

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