miércoles, 11 de noviembre de 2009

Separar antes de Hablar

Nos bombardean con la celebración de la caída del muro de Berlín, pero siempre cabe recordar que hay lugares divididos y que existen sitios donde los muros no desaparecieron hace 20 años.

Cuando se produjo la separación de Europa cundió el ejemplo. Desde entonces se han elevado durante estas dos décadas otros muros que nos hacen pensar. Antes de sentarnos a hablar preferimos trazar una línea y que el que debiera ser nuestro interlocutor no se nos acerque.

Muros que dividen comunidades, que parten familias o que simplemente impiden el desarrollo de aquellos que se quedan acorralados tras el hormigón. Sigue habiendo muros y todos los que en la 'Fiesta de la Libertad' proclamaban y celebraban la caída del muro berlinés giran la cara a la hora de hablar de esas otras paredes que encierran el tránsito libre a personas.

Chipre tiene su capital dividida por un muro que separa a los griegos de los turcos, a los reconocidos por la ONU de los que no lo están. En Irlanda del Norte, en Belfast, ocho años después de la paz católicos y protestantes siguen divididos por el muro del Rencor. En España, mientras nuestro presidente conmemoraba la caída del muro de Berlín, existe un vallado fronterizo en Ceuta y en Melilla que se ha cobrado numerosas vida humanas a lo largo de su historia.

Asia también alberga muros. Corea divide su norte y su sur por un muro que es heredero directo de las prácticas del telón de acero. Irak también cuenta con su particular línea de hormigón para dividir a las dos ramas del Islam, suniis y chiis, que pelean históricamente por hacerse con el control de Bagdag. Pero Asia no sólo alberga esto muros históricos sino que ha sido el lugar donde se ha levantado el último gran muro. Israel ha recurrido a esta práctica para separarse de Cisjordania, un muro vendido como medida preventiva ante los ataques suicidas de los seguidores de Hamas.

Estados Unidos también ha optado por esta medida, al igual que España, para parar la inmigración y ha fabricado un muro que sólo es superado en extensión por la Gran Muralla China. Un muro para frenar a los espaldas mojadas que se juegan la vida en manos de las mafias en el desierto o en el Rio Grande. El último gran muro está en Marruecos. El país del norte africano pretende así acabar con la resistencia saharaui en el sur. Un muro que bloquea las negociciones de paz con el Frente Polisario.

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