Los seres humanos solemos fabricar cosas brillantes que demuestran que nuestra especie está dotada de una capacidad de creación casi ilimitada. Pero también es verdad que en la mayoría de los casos esa brillantez es sólo aparente porque en su fondo no es más que algo vacuo que no conduce a nada.
Desde hace unos años la Humanidad se ha propuesto condenar a aquellos personajes que fueron dañinos para su buena reputación. La idea no es mala puesto que se ha intentado regular internacionalmente la existencia de seres capaces de ser perjudiciales para el mundo. El contenido de estas medidas es brillante y plausible porque asegura que ningún crimen, incluso en guerras, quede impune.
Pero sólo es brillante en el contenido porque en este combate contra la abominación del género humano ha fallado lo principal, la forma. Se ha decidido encerrar a gente como Karadzic por ser un genocida y se han formado juzgados específicos, especializados en el tema, para que la pena sea acorde con las aberraciones que ha cometido. Pero a los que formaron este Tribunal se les olvidó algo. Se les olvidó que los criminales también piensan y que, además, son sumamente inteligentes.
Desde hace unos años la Humanidad se ha propuesto condenar a aquellos personajes que fueron dañinos para su buena reputación. La idea no es mala puesto que se ha intentado regular internacionalmente la existencia de seres capaces de ser perjudiciales para el mundo. El contenido de estas medidas es brillante y plausible porque asegura que ningún crimen, incluso en guerras, quede impune.
Pero sólo es brillante en el contenido porque en este combate contra la abominación del género humano ha fallado lo principal, la forma. Se ha decidido encerrar a gente como Karadzic por ser un genocida y se han formado juzgados específicos, especializados en el tema, para que la pena sea acorde con las aberraciones que ha cometido. Pero a los que formaron este Tribunal se les olvidó algo. Se les olvidó que los criminales también piensan y que, además, son sumamente inteligentes.
Se forman tribunales específicos que no pueden obligar a un acusado a cumplir unos plazos y que, por tanto, propician que los acusados demoren el proceso hasta el borde de lo cómico. Se crean tribunales que defienden los Derechos Humanos y que juzgan seres que son incapaces de ser humanos, tribunales que a largo plazo quedan condicionados a la salud y a la edad del procesado. En definitiva se crean tribunales que son una idea magnífica pero que no sirven para nada.
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