Una gran mesa de cristal con una legión de ejecutivos sentados alrededor; un hombre explicando las consecuencias de la crisis y los pasos a seguir en la estrategia de la empresa; un power point hecho meticulosamente para la ocasión; y un puñado de analistas y expertos rebanándose los sesos que no dan con la clave pese a los litros y litros de café bebidos, sentados en los sillones reclinables de la sala de conferencias. Esta escena que tantas veces nos ha retratado el cine puede ser lo que esté ocurriendo en la central de Google en Sillicon Valley, en el norte de California, porque a la multinacional de internet le están surgiendo demasiados problemas en los últimos meses. El último episodio que mete a la macroempresa en líos es la admisión a trámite de tres denuncias presentadas contra el buscador por un posible caso de abuso de posición dominante, aunque no se haya abierto una investigación formal “por el momento”. Julia Holtz, asesora de competencia de la compañía, ha comentado que Google “no penaliza a sus potenciales competidores” en el ranking de búsqueda y “tampoco emplea su posición dominante” en el mercado europeo de la publicidad por internet para mantener altos los precios. Pese a algunas “críticas por el enorme peso de la compañía en algunos sectores” no se ha abierto nunca ninguna investigación antimonopolio contra Google, según informaba Financial Times.
La censura en Irán
Tras la presentación de Buzz, una aplicación que convierte Gmail en una red social, el servicio de correo de Google fue censurado por las autoridades iraníes. The Wall Street Journal informó de que los gobernantes del país anunciaron una “suspensión permanente” del acceso a Gmail en el país asiático. La noticia saltaba justo el día antes del aniversario de la Revolución Islámica, donde se anunciaron protestas contra el régimen de los ayatolás. “Nuestros usuarios en Irán nos han contado que están teniendo problemas para acceder a Gmail”, aseguraba un portavoz de la compañía el día de la celebración.
La ralentización de Internet, la suspensión de la cobertura de móvil y el corte del servicio de mensajes se han convertido en algo habitual cada vez que la oposición planea una protesta. En vísperas del aniversario de la revolución, la lentitud del acceso hacía casi imposible abrir cuentas de correo electrónico. En el caso de Gmail, ni siquiera era posible hacerlo mediante un desbloqueador. Estados Unidos indicó que tanto Google como otros proveedores de Internet habían sido desconectados, y que Irán había intentado imponer “un bloqueo casi total” de la información.
La ralentización de Internet, la suspensión de la cobertura de móvil y el corte del servicio de mensajes se han convertido en algo habitual cada vez que la oposición planea una protesta. En vísperas del aniversario de la revolución, la lentitud del acceso hacía casi imposible abrir cuentas de correo electrónico. En el caso de Gmail, ni siquiera era posible hacerlo mediante un desbloqueador. Estados Unidos indicó que tanto Google como otros proveedores de Internet habían sido desconectados, y que Irán había intentado imponer “un bloqueo casi total” de la información.
China, un conflicto internacional
La confrontación más grave del buscador es con China. Google ha amenazado con abandonar el gigante asiático si persiste la censura y los ataques, el gobierno chino ha contraatacado sacando Goojje para sustituir a la multinacional americana. Las tensiones entre China y el buscador desataron una oleada de declaraciones entre el país oriental y E.E.U.U. Tras los “ciberataques” Hillary Clinton, secretaria de Estado norteamericana declaró: “Aquellos que interrumpen el libre flujo de información en nuestra sociedad o en cualquier otra representan una amenaza para nuestra economía, nuestro Gobierno y nuestra sociedad civil”. Estas declaraciones fueron duramente contrarrestadas por el ministro de exteriores chino, Mao Zhaoxu, al decir: "Estados Unidos ha criticado las políticas de administración de internet de China y ha insinuado que restringen la libertad de internet. Esto contradice los hechos y es dañino para las relaciones entre China y Estados Unidos".
Google ha advertido que podría terminar sus operaciones en el país asiático debido a la censura y a los ataques “altamente sofisticados” a las cuentas de correo electrónico de Gmail de algunos activistas chinos pro derechos humanos. El portavoz del Departamento de Estado, P.J. Crowley aseguró que Estados Unidos solicitaría a China “una explicación de lo que ocurrió y lo que planean hacer al respecto”. China, sin embargo, comunicó que las empresas de internet que quieran trabajar en el país tienen que “respetar las leyes para poder hacer negocios allí”.
Asia no es el único problema
En Australia el ministro de comunicaciones Stephen Conroy ha indicado que no le gusta el sistema de filtrado de Google para YouTube porque es un filtrado por URL. Dice el ministro que prefiere su propio sistema de filtrado y ha argumentado: “Lo que decimos: en Australia, están nuestras leyes y nos gustaría que las aplicaran”. El país oceánico defiende un Internet “controlado” en el que se puedan filtrar los contenidos. La técnica que utiliza el Sr. Conroy es “para proteger a los niños”. Algo parecido a lo que ha pasado con Italia. El Ejecutivo italiano ha decidio condenar a tres altos cargos de Google por un video vejatorio en YouTube, la condena no tendrá efecto porque va en contra de la Directiva Europea.
Quizá, la solución a los problemas de Google la haya aportado Bill Gates en el programa Good Morning America, de televisión ABC, cuando aseguró: “¿Quieres obedecer las leyes de los países en los que te encuentras? ¿o no? Si no quieres, puede que termines sin hacer negocios allí”.
